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se crearán 260 mil empleos en 2024

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El avance en la construcción de los trenes México–Pachuca y México–Querétaro representa uno de los proyectos de infraestructura más relevantes en el ámbito del transporte ferroviario en el país. Ambos corredores tienen como propósito mejorar la conectividad regional, reducir los tiempos de traslado y fomentar el desarrollo económico mediante la generación masiva de empleos directos e indirectos.

Durante el transcurso de este año, se estima que la ejecución de estas obras generará alrededor de 260 mil empleos, una cifra que evidencia no solo el impacto económico inmediato del proyecto, sino también su papel como dinamizador del mercado laboral en diversas regiones. Estas fuentes de trabajo abarcan una amplia gama de perfiles, desde obreros, técnicos y operadores hasta ingenieros, arquitectos, especialistas en logística y personal administrativo.

En el caso del tren México–Pachuca, la construcción avanza con obras de cimentación, montaje de estructuras y adecuación de vías, enfocadas en cubrir los 50 kilómetros que separan a ambas ciudades. Esta línea se proyecta como un medio eficiente de movilidad diaria para miles de personas que trabajan o estudian en la capital y que residen en la zona metropolitana del Valle de México. Se espera que una vez en funcionamiento, reduzca a menos de 40 minutos un trayecto que actualmente puede tomar más de una hora y media en horas pico.

Por otro lado, el tren México–Querétaro, con una extensión estimada de 210 kilómetros, representa una apuesta por revitalizar el corredor industrial y logístico del Bajío. Además de facilitar el transporte de personas, este sistema tendrá la capacidad de movilizar carga, contribuyendo así a disminuir el tránsito de camiones en las autopistas, con los beneficios consecuentes en términos de seguridad vial, costos logísticos y reducción de emisiones contaminantes.

Los dos proyectos han sido diseñados siguiendo un enfoque de infraestructura sustentable. En su construcción, se están implementando tecnologías avanzadas que incluyen sistemas de señalización y control ferroviario automatizados, junto con acciones para reducir el impacto ambiental durante las fases de edificación. También se planea la conexión con otros sistemas de transporte público, como el Metro, el Mexibús y servicios de autobuses foráneos, con el objetivo de crear una red intermodal eficiente y accesible.

Los trabajos de construcción han requerido una estrecha coordinación entre instancias federales, estatales y municipales, con el objetivo de resolver trámites de derecho de vía, reubicación de servicios y evaluación de impacto urbano. Asimismo, se han establecido mecanismos de diálogo con las comunidades afectadas por las obras, en especial en zonas rurales o ejidales, a fin de atender sus inquietudes y ofrecer medidas compensatorias cuando se requiera.

Desde el punto de vista económico, la inversión pública y privada que se está movilizando para estos proyectos asciende a miles de millones de pesos. La apuesta es que, una vez concluidos, los trenes impulsen la competitividad de las regiones involucradas, incrementen el valor de la tierra, promuevan el desarrollo inmobiliario planificado y atraigan inversiones en sectores productivos como la manufactura, el comercio y los servicios.

El gobierno ha reiterado que estos trenes representan no solo una respuesta a los desafíos de movilidad, sino que también constituyen una estrategia a largo plazo para cambiar cómo se interconecta la nación. Promoviendo el transporte ferroviario de alta velocidad y con un impacto ambiental bajo, se aspira a desarrollar una red moderna, fiable y sostenible que sea una verdadera opción frente al automóvil privado y al transporte terrestre convencional.

Se prevé que el tren México–Pachuca pueda estar operando en su totalidad a finales del próximo año, mientras que el tramo México–Querétaro podría culminarse en una segunda fase en 2027. Mientras tanto, la obra avanza a paso firme y se mantiene como uno de los motores clave para la recuperación económica, la integración regional y la mejora en la calidad de vida de millones de personas.

Por Bruno Saldívar

Periodista de medio ambiente y territorio, con foco en agua, energía y resiliencia local. Escribe en español y se apoya en datos públicos y entrevistas técnicas para aterrizar impactos. Su estilo es directo, con contexto y límites de certeza.