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propone medidas para reducir su efecto

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El gobierno de México expresó su deseo de seguir enviando jitomates a Estados Unidos incluso después de la reciente aplicación de aranceles por parte de este país. La titular de Economía mencionó que se están buscando varias alternativas para reducir el impacto de estas medidas en los productores locales y en la cadena de comercio, tratando de mantener un intercambio continuo que favorezca a ambos países.

La elección de continuar con la exportación se debe al valor crucial del tomate mexicano en el mercado de Estados Unidos, donde constituye una porción considerable del consumo. El vínculo comercial entre las dos naciones en este sector es tradicional y proporciona miles de puestos de trabajo en México, particularmente en las zonas agrícolas de Sinaloa, Jalisco y Michoacán. Por esta razón, las autoridades mexicanas han enfatizado la importancia de sostener un diálogo permanente y positivo para prevenir tensiones adicionales.

Los aranceles aplicados por Estados Unidos responden a preocupaciones sobre prácticas comerciales y subsidios, y forman parte de un contexto más amplio de negociaciones sobre comercio agrícola y protección de mercados internos. Sin embargo, desde México se ha reiterado que la imposición de estos gravámenes puede afectar la estabilidad económica de pequeños y medianos productores, además de encarecer el producto para el consumidor estadounidense.

Ante este escenario, el gobierno federal trabaja en diversas medidas para amortiguar los efectos negativos. Entre ellas destacan apoyos financieros para productores, programas de modernización tecnológica, mejora en la logística y promoción de mercados alternativos. Se busca que los agricultores puedan adaptarse a las nuevas condiciones sin perder competitividad ni calidad en sus productos.

De igual manera, se considera intensificar la diplomacia comercial con Estados Unidos para progresar en pactos que aseguren un comercio equitativo y fundamentado en normas transparentes. El objetivo es que ambas naciones sostengan un sistema de cooperación y que los conflictos comerciales no perjudiquen la estabilidad de un sector crucial para la economía de ambos países.

Simultáneamente, se está fomentando la expansión de mercados para los agricultores mexicanos. A pesar de que Estados Unidos continúa siendo el destino principal del tomate mexicano, expandirse a otros países de América Latina, Europa y Asia podría reducir la exposición a potenciales cambios arancelarios o restricciones comerciales en el futuro.

El ámbito privado y las agrupaciones agrícolas han expresado su apoyo a las medidas del gobierno y han reafirmado su compromiso de sostener altos niveles de calidad y cumplir con las normativas para garantizar la confianza en el mercado global. De igual manera, se destaca la relevancia de robustecer la cadena productiva, desde la producción hasta la distribución, con el fin de optimizar la eficiencia y la capacidad de adaptación frente a cambios externos.

Analistas económicos señalan que, si bien los aranceles representan un desafío, México cuenta con ventajas competitivas como su cercanía geográfica, costos relativamente bajos y experiencia en producción agrícola a gran escala. Estas condiciones pueden facilitar la adaptación y consolidación en mercados internacionales, siempre que se implementen políticas públicas adecuadas y se fortalezca la infraestructura productiva.

No obstante, también advierten sobre la necesidad de una mayor innovación tecnológica y sustentabilidad en el sector agrícola para mantener la competitividad a largo plazo, considerando además el impacto del cambio climático y las exigencias crecientes de los consumidores globales en materia de calidad y trazabilidad.

Por Bruno Saldívar

Periodista de medio ambiente y territorio, con foco en agua, energía y resiliencia local. Escribe en español y se apoya en datos públicos y entrevistas técnicas para aterrizar impactos. Su estilo es directo, con contexto y límites de certeza.